Elizabeth Randall.
Una
semana ha pasado desde que le dije a Vishous que fortificara la mansión de mi
padre Darius en la ciudad. No preguntó, pero me miró con esos ojos diamantinos
y tocándose la sien con el dedo me dijo:
_Sabes
que se va cabrear ¿verdad?._
Me encogí de hombros y solo susurré: _ debo
hacerlo V..debo hacerlo_ más para darme valor que para contestarle a él.
Cuando todo estaba listo y aprovechando que Wrath
estaba en el despacho con los guerreros,
cogí a los niños, las maletas que tenía preparada y me dirigí al garage donde
me encontré con Fritz al que había avisado me esperara allí
Me ayudó a poner a los niños en su sillita y
cuando iba a subir al auto me dijo:
-Ama, creo que comete un error.
_Lo sé_ le contesté_ pero si no salgo ahora me
marchitaré aquí, necesito respirar: ¿Está todo preparado en la casa?
_Si ama_ noto su tristeza y preocupación_ ¿Quiere
que me quede con usted?._
_No, no hará falta y en la mansión te
necesitan_ acto seguido subo al coche y espero que se ponga en movimiento, no
puedo evitar mirar por la ventanilla como me voy alejando de mi casa, me paso
una mano por mi corazón porque literalmente, duele. Pero no puedo más, necesito
unos días para pensar.
Llegamos a la ciudad y Fritz me ayuda con los
niños y las maletas, aunque antes de irse vuelve a preguntarme:
_ Ama, ¿está segura?._ A lo que respondo
_ No, pero ahora mismo es lo que necesito
hacer_
Sola en la casa, preparo a los niños y después
de darles de cenar los acuesto. Enciendo el aparato de bebés y me voy con el
receptor al salón. Y, es en ese momento donde me rompo, lloro en la oscuridad y
sigo sacando todo de dentro como hacía mucho que no hacía.
Se que mi hellren tiene muchas obligaciones,
ser Rey trae consigo muchas responsabilidades, pero yo también tengo, me paso
el día cuidando de los niños, viendo por las necesidades de lo demás, preocupada
por todos cuando salen a pelear.
No sé cuánto tiempo paso agarrada a un cojín
llorando cuando un destello me hace gritar:
_¡ Por la V.E. que demonios haces aquí Lass!!_
Ángel Lassiter
Por fin
pude recuperarme de la herida ocasionada por el arma de los lesser’s , en el
estado que estuve no era conveniente estar en el mundo terrestre, debía curarme
totalmente, la amenaza que venía del Omega ya no era la principal, ahora era
más peligrosa eso que surgía.
Estaba
yendo al llamado de esa reunión de los guerreros cuando el llanto de la reina
Elizabeth Randall me arrastró hasta la antigua casa de Darius.
No hice ruido alguno, no quise ser inoportuno
al ver como los hombros se estremecían con los sollozos, ese dolor que se
percibía era demasiado para ella, pero necesitaba salir.
Tal vez el tiempo se detuvo, no lo puedo
decir, pero me hice sentir y la reacción de ella, fue de sorpresa, lo
imaginaba.
_ Es que el sonido del viento llorando me dijo
que debía volver, pero veo que no es él, el que hacía ese ruido.
Veo como trata de borrar las huellas de su
rostro y yergue sus hombros. Exacto, de nuevo asumiendo lo que es, UNA REINA.
Pero siento que eso le molesta.
__ ¿Quieres te diga algo loco?__ resoplo y
levanto la palma para acallar sus palabras__ no lo digas, sé que siempre digo
locuras , pero ahora se me ha venido a la cabeza algo.
Camino y me siento en el suelo a su lado,
recostándome por el sofá. Miro mis uñas como si fuera la cosa más interesante
del mundo.
__ A veces cuando nos criamos solos en el
mundo, y la única responsabilidad es sobrevivir, no nos importa lo que nos
rodea, pero cuando este mundo se ve sacudido por la realidad de otro paralelo y
la responsabilidad de tener que ser fuerte ante todo y todos, de que es
importante ser coherente para lo que te pregunten o piden consejo, simplemente
eso pesa. Y ese peso te arrastra a dudar de lo que eres, de lo que tienes,y eso
mi querida amiga, eso te puede destruir si no lo compartes, si no aprendes a
delegar algunas responsabilidades. Y debes hacerlo.
Me inclino y tomo un pedazo de papel tirado en
el suelo, lo abro y leo iniciales allí W,LW,S,B. Miro sobre mi hombro y se lo
paso.
__ No pienses que es fácil, que puedes dar
marcha atrás y borrar el pasado. Eso no se puede hacer, pero recuerda, tienes
una vida por delante y pon en una balanza lo bueno y malo que te ha tocado
vivir hasta ahora.
Elizabeth Randall
Trato de borrar las huellas de mi cara
mientras Lassiter me aconseja y cuando ya ha terminado, me levanto del sofá y
empiezo a pasear como león enjaulado.
_Sé lo que dices y tienes razón! pero...
¿¡Sabes lo que es sentir que no eres más que un adorno de la mansión!?.. ¿Que
nadie se dirige a ti sin una venia y sin medir sus palabras no sea que el gran
hombre se enfade?..... ¡No!,¡No es que yo me pueda enojar. ¡No! no es lo que yo
sienta, sino que lo enojen a él!_ resoplo y sigo dando vueltas.
El ángel espera pacientemente a que se me pase
la rabieta y después de casi quemar la alfombra continuo con mis gritos y mis
diatribas
_ ¿Sabes la soledad que siento cuando quieren
poner un proyecto en marcha y solo me llaman para que ponga el lugar?.... No
claro _ levanto los brazos_ Beth no puede participar no sea que se rompa una
uña y el Señor se enfade._
He alzado tanto la voz que despierto a Serena
y al verla agarrada al marco de la puerta asustada corro a tomarla entre mis
brazos pensando “Bravo por ti Beth, jodela un poquito más”
_ Sh...Sshhhh cariño no pasa nada_ masajeando
con cariño su espalda_ solo somos el tío Lass y mahmen jugando a las películas
y ya sabes que no le gusta perder _simulo una risa_ ,¿Vamos a la camita, si?._
Una vez que la acuesto y vuelvo al salón me
siento derrotada en el sillón. Susurrando le pregunto Lass
_ ¿Debes ir a la reunión verdad?_ lo veo que
asiente y la voz me sale más como un grito de auxilio que una petición _¿Si no
estás ocupado más tarde podrías volver?._le digo con una sonrisa forzada_ No te
preocupes no puede materializarse aquí Vishous preparó bien la casa.
Ángel Lassiter
Di unos pasos para salir del recinto, pero la
voz temblorosa casi imperceptible, me hizo dar vuelta y acercarme, ya frente a
ella, extiendo el brazo y la levanto para darle un abrazo, ella me
correspondió, y casi se me escapa un quejido cuando se presionó en la parte que
aún estaba un poco adolorido. El hecho que sea un ángel caído, y se me haya
hecho el vigilante de la raza, no nos priva de algunas cosas, por ejemplo.
*Sentimos dolor
*amamos
*Nos cabreamos
* Y pueden dañarnos, y tal vez hasta matarnos.
Levanto su rostro para que me mire y una
lagrima cuelga de su pestaña. La tomo y guardo en la palma de mi mano.
__ Hace no mucho tiempo, regalé a una madre un
diamante en forma de lagrima y ahora de nuevo en mi mano __ abro la palma y
allí está la lagrima reluciendo__ de nuevo tengo esto. No creo que tus lagrimas
nazcan en vano. Solo es una expresión de tu corazón oprimido.
Tomo la mano de ella y deposito suavemente en
su palma, la cierro y beso sus nudillos.
__ El soberano dueño de tu corazón, haría lo
imposible para darte lo que quieras, porque él solo te quiere a ti, eres su
mundo. Aceptaste ser parte de su vida, aceptaste dejar muchas cosas. Él está
enfrente de esas responsabilidades porque tú eres su apoyo. Si lo dejas, es
como dejar a un ciego en medio de una jauría de lobos, sin nada más que sus
manos desnudas. Debes hablar con él, no te cierres tanto internamente como
__miro alrededor__ físicamente.
Me separo y alejo hacía la puerta y antes de
salir la miro sobre el hombro.
__ Recuerda que vos le diste lo que nunca tuvo
y que le fue arrancado de pequeño. Le diste amor, confianza, una familia. No se
lo arrebates de un tirón por temor. Háblalo con él. Y volveré.
Elizabeth Randall
Con sus palabras resonando en mi cabeza y la
lagrima en mi mano, apago las luces y vuelvo al sofá. Me acurruco y me tapo con
la manta.
Sé que tiene razón, pero nadie entiende que no
puedo más. ¡Le he dado todo!, ¡doy todo por él! Sé que me ama y, con todo lo
que está ocurriendo con las sombras no ha sido el mejor momento para salir
huyendo.
Más, con todo lo que está pasando veo a los
demás como se toman su tiempo para estar juntos; Y yo...y yo ¡ya no llevo ni su
olor!, llega tarde, se va temprano. Llevo todo el día aquí y seguro que ni se
dará cuenta que nos fuimos hasta que decida retirarse de sus obligaciones.
¿Qué voy hacer, si la distancia que ahora
mismo nos separa solo por no estar bajo el mismo techo es una daga en mi
corazón?
Pasan las horas y no puedo dormir porque mi
mente, mi corazón y mi cuerpo saben con seguridad que, si apareciera en la
puerta ahora mismo me tiraría a sus brazos para volver a casa, porque sé, desde
el primer día que lo vi, antes de mi transición tras las puertas corredizas de
mi antigua casa...que es, fue y será mi Pyrocant.

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