miércoles, 3 de octubre de 2018


Bella y su vida
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Con mi frente apoyada en el cristal, veo pasar árboles, cruces de carreteras, granjas, bosques, rostros… vidas…
El viaje transcurre con rapidez y eficiencia, tal como funciona todo lo que organiza Rehvenge. Los dos enormes y hoscos guardaespaldas a los que Rehv se ha referido como Iam y Trez , a los que ha designado para que se hagan cargo de mi seguridad en la casa, son dos muros de silencio e impasividad sentados hombro con hombro en la parte frontal del Bentley .
De todos modos yo prefiero llamarlos gorila #1 y gorila #2.
Unos cuantos metros más adelante y algunos más atrás, puedo percibir los dos vehículos que escoltan el nuestro. Rehv pensó que no lo notaria y yo opté por dejarlo pasar.
*Siempre y cuando se limiten a escoltarnos y regresarse*
No quiero que mi sobreprotector hermano se salga con la suya y transforme la casa, en la que en teoría me voy a refugiar para lamer mis heridas y olvidar lo pasado…
Y ya no puedo seguir el hilo de mis pensamientos. Un rostro… invocado quizás por mi referencia al pasado, o tal vez porque, simplemente, no puedo y no quiero quitarlo de mi mente, no aún… no.
*Me niego. No quiero. No quiero. No quiero. Lo amo. Lo extraño. Lo amo. TE AMO! Oh, sagrado Fade!*
-Lamento haber estado contigo… lamento haber estado contigo… lamento…- Mis palabras, mis propias jodidas palabras me atraviesan la mente como hierros candentes que se clavan en mis entrañas, junto con su mirada al oírlas.
Una punzada de dolor en el pecho me sofoca. Dolor, vacío… nada físico. O tal vez si? Después de todo, dicen que a veces los corazones se rompen de verdad, no? Valdrá para los vampiros también?
*Necesito aire! Me ahogo!*
-Deten el auto!- Le grito a gorila #1. Mi voz, algo chirriante y con un filo de histeria.
-Hembra, no…- comienza a decir gorila #2
-Detengan el jodido auto o me desmaterializo!
*Necesito aire… necesito aire… aire… Oh, Virgen sagrada… siento que me muero… duele! Duele! Duele tanto!*
El vehículo se detiene después de lo que parece una eternidad y ciegamente, torpemente busco el chisme que me permitirá abrir la puerta.
*No veo! No lo encuentro!* Entro en pánico. Que me sucede? No puedo pensar claramente… solo sé que necesito salir de aquí.
-Ábreme la puerta, jodido cabrón! No te quedes ahí mirándome!- *le grito histéricamente a gorila #2*
*Joder! Bonito espectáculo estás montando, Bella, hija de Rampoon, hermana de Rehvenge. Si el mencionado hermano te viera ahora… pues “Hola Sehclusion”.* Casi rio ante el pensamiento, pero mis manos van a mi rostro para intentar contener la risilla que burbujea en mi garganta, y cuando las bajo están empapadas. Estoy llorando. Y mi estúpida risilla se corta. Un sollozo entrecortado me rasga el pecho.
*Estas histérica Bella, estás perdiendo la cabeza, hembra idiota.* me digo.
Y en mi mente escucho su áspera voz. Esa voz que puede derretirme como hielo bajo el sol, o helarme como la nieve en los picos más altos.
-Bella… Bella, todo está bien, tú estás bien-
El dolor me atraviesa nuevamente, como si de una de esas mismísimas y jodidas dagas negras que porta el dueño de aquella voz, se tratara.
Por fin! El jodido gorila #2, inexpresivo, impasible, sale del vehículo y me abre la puerta.
-Hembra, no salgas del …
*Tarde macho, pienso*
Paso a su lado como una exhalación, mi rostro medio oculto en mis manos, a tropezones, boqueando como un pez moribundo fuera del agua. En lo único en lo que puedo pensar es en alejarme, respirar, correr, regresar, no lo sé, no lo sé! Tal vez, morir.
Las palabras de otro macho, otro más al cual echaré de menos en mi vida, resuenan en mi memoria.
-Bella, crees que estás embarazada?
Porque pienso en eso ahora? Una profunda y dolorosa arcada me dobla en dos, ceden mis rodillas y caigo. Vomito. Una vez. Otra. Otra. Estoy hecha un desastre. Lloro, tiemblo, gimo… solo quiero enroscarme allí mismo en posición fetal y quedarme quieta, muy quieta. Así tal vez, la tierra helada reclame mi cuerpo, la nieve me cubra, me funda en el olvido. Lo que sea por no pensar, no sentir…
-Bella, crees que estas embarazada?
-Maldición Phury! Cierra la puta boca!- le grito a la nieve, al aire, a la nada… Bueno, a la nada no. Junto a mi, veo un par de pesadas botas negras. Levanto la mirada y mis ojos se encuentran con los de gorila #2 que me mira sin que su rostro muestre el mas leve atisbo de sobresalto o emoción.
-Hembra, regresa al auto. Llamaré a tu hermano para…
Eso me pone en movimiento, me sacude la histeria. Sehclusión resuena en mi mente en enormes letras rojas palpitantes.
-Nada de llamar a Rehvenge, me oíste?! Si lo haces, juro que me desmaterializo y ya veremos como le explicas el haberme perdido en medio de una jodida carretera en medio de la puta nada!- Le digo casi gritando –Ahora haz algo útil y tráeme una botella de agua-
Gorila #2 me devuelve la mirada, inexpresivo. Joder! Es que nada altera a estos machos?! Quiero gritarle, pegarle, patearlo… algo.Algo que lo saque de su maldita impasividad. Pero sin decir palabra, dá media vuelta y se dirige al vehículo.
-Al auto. Ahora.- me gruñe.
Me contengo de gritarle todos los insultos que me cruzan la mente y derrotada, lo sigo.
Unos minutos más tarde, ya rehidratada y más estable sobre mis pies, entro al auto azotando la puerta con mas fuerza de la necesaria. Mi último gesto de rebelión. Me siento y me acomodo para unas horas más de viaje.

Zsadist
Llegando a la sala de entrenamiento levanto la camisa sacándola de mi cuerpo y arrojándola al suelo, paso la Mirada sobre todas las maquinas dormidas a la espera de ser utilizadas como una buena vía de escape. Camino hacia la cinta de correr, bandeo los brazos a los lados y al centro despertando los músculos de mi cuerpo llamándolos para la acción. Programo el tiempo, subo sobre la cinta y el caminar lento inicia, a medida que pasan los segundos la intensidad aumenta, ahora mis pies vuelan sobre la correa negra, fijo la mirada al frente pensando, si es la decisión correcta, un dolor aprisiona el centro de mi pecho, tal como si una daga hubiera sido enterrada hasta el hueso. El sudor empieza a brotar en mi frente, cuello y torso, ahora las gotas resbalan libres. No puedo evitar sentir el vacío, un hoyo oscuro me da la bienvenida, cierro los ojos para despejar mi mente, fracasando irremediablemente. 40 minutos después y con la mirada puesta en mi próximo objetivo de entrenamiento recojo la toalla sobre la silla, respirando para acompasar mis latidos de nuevo destapo una botella de agua y me hidrato, mientras bebo y el líquido frio se desliza por mi garganta mis pensamientos son invadidos por un hermoso rostro, ojos azules tan claros como los mares más puros, allí donde se funden en el horizonte con el azul del cielo, cabello tan negro como el manto de la noche cuando cobija bajo sus estrellas a los amantes, piel suave y delicada, como el terciopelo más fino, labios rojos, como las manzanas que crecen solo en los arboles del paraíso.
-              Bella…
Con la frustración a flor de piel y escuchando el grito de mi alma clamando su cuerpo, sus manos, sus labios…seco el sudor de mi cuerpo y avanzo. Varias horas después con el cuerpo totalmente tenso, los músculos exigidos al máximo siento tras mi espalda una presencia, giro la cabeza viendo a Phury parado bajo el marco de la puerta, mi respiración es agitada, mi cuerpo aletargado por el exceso de entrenamiento vibra semiadormilado.
-              Ha pasado algo? *pregunto entre jadeos limpiando con el brazo el sudor que trata de entrar en mis ojos*
-              Debes parar hermano, o tu cuerpo reventara si los sigues forzando de esa manera.
Abandono las pesas dejándolas caer estrepitosamente, camino de un lado al otro haciendo movimientos para despejar la tensión de los músculos, llego a la silla tomo la toalla y bebo de nuevo la décima? Veinteava? Botella de agua, al sentir mi cuerpo avanzar hacia la calma me siento apoyando los codos sobre las rodillas y con las ultimas respiraciones agitadas susurro su nombre….
-              Bella…

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