Bella y su vida
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Con mi frente apoyada en el cristal, veo pasar árboles,
cruces de carreteras, granjas, bosques, rostros… vidas…
El viaje transcurre con rapidez y eficiencia, tal como
funciona todo lo que organiza Rehvenge. Los dos enormes y hoscos guardaespaldas
a los que Rehv se ha referido como Iam y Trez , a los que ha designado para que
se hagan cargo de mi seguridad en la casa, son dos muros de silencio e
impasividad sentados hombro con hombro en la parte frontal del Bentley .
De todos modos yo prefiero llamarlos gorila #1 y gorila #2.
Unos cuantos metros más adelante y algunos más atrás, puedo
percibir los dos vehículos que escoltan el nuestro. Rehv pensó que no lo
notaria y yo opté por dejarlo pasar.
*Siempre y cuando se limiten a escoltarnos y regresarse*
No quiero que mi sobreprotector hermano se salga con la suya
y transforme la casa, en la que en teoría me voy a refugiar para lamer mis
heridas y olvidar lo pasado…
Y ya no puedo seguir el hilo de mis pensamientos. Un rostro…
invocado quizás por mi referencia al pasado, o tal vez porque, simplemente, no
puedo y no quiero quitarlo de mi mente, no aún… no.
*Me niego. No quiero. No quiero. No quiero. Lo amo. Lo
extraño. Lo amo. TE AMO! Oh, sagrado Fade!*
-Lamento haber estado contigo… lamento haber estado contigo…
lamento…- Mis palabras, mis propias jodidas palabras me atraviesan la mente
como hierros candentes que se clavan en mis entrañas, junto con su mirada al
oírlas.
Una punzada de dolor en el pecho me sofoca. Dolor, vacío…
nada físico. O tal vez si? Después de todo, dicen que a veces los corazones se
rompen de verdad, no? Valdrá para los vampiros también?
*Necesito aire! Me ahogo!*
-Deten el auto!- Le grito a gorila #1. Mi voz, algo
chirriante y con un filo de histeria.
-Hembra, no…- comienza a decir gorila #2
-Detengan el jodido auto o me desmaterializo!
*Necesito aire… necesito aire… aire… Oh, Virgen sagrada…
siento que me muero… duele! Duele! Duele tanto!*
El vehículo se detiene después de lo que parece una
eternidad y ciegamente, torpemente busco el chisme que me permitirá abrir la
puerta.
*No veo! No lo encuentro!* Entro en pánico. Que me sucede?
No puedo pensar claramente… solo sé que necesito salir de aquí.
-Ábreme la puerta, jodido cabrón! No te quedes ahí
mirándome!- *le grito histéricamente a gorila #2*
*Joder! Bonito espectáculo estás montando, Bella, hija de
Rampoon, hermana de Rehvenge. Si el mencionado hermano te viera ahora… pues
“Hola Sehclusion”.* Casi rio ante el pensamiento, pero mis manos van a mi
rostro para intentar contener la risilla que burbujea en mi garganta, y cuando
las bajo están empapadas. Estoy llorando. Y mi estúpida risilla se corta. Un
sollozo entrecortado me rasga el pecho.
*Estas histérica Bella, estás perdiendo la cabeza, hembra
idiota.* me digo.
Y en mi mente escucho su áspera voz. Esa voz que puede
derretirme como hielo bajo el sol, o helarme como la nieve en los picos más
altos.
-Bella… Bella, todo está bien, tú estás bien-
El dolor me atraviesa nuevamente, como si de una de esas
mismísimas y jodidas dagas negras que porta el dueño de aquella voz, se
tratara.
Por fin! El jodido gorila #2, inexpresivo, impasible, sale
del vehículo y me abre la puerta.
-Hembra, no salgas del …
*Tarde macho, pienso*
Paso a su lado como una exhalación, mi rostro medio oculto
en mis manos, a tropezones, boqueando como un pez moribundo fuera del agua. En
lo único en lo que puedo pensar es en alejarme, respirar, correr, regresar, no
lo sé, no lo sé! Tal vez, morir.
Las palabras de otro macho, otro más al cual echaré de menos
en mi vida, resuenan en mi memoria.
-Bella, crees que estás embarazada?
Porque pienso en eso ahora? Una profunda y dolorosa arcada
me dobla en dos, ceden mis rodillas y caigo. Vomito. Una vez. Otra. Otra. Estoy
hecha un desastre. Lloro, tiemblo, gimo… solo quiero enroscarme allí mismo en
posición fetal y quedarme quieta, muy quieta. Así tal vez, la tierra helada
reclame mi cuerpo, la nieve me cubra, me funda en el olvido. Lo que sea por no
pensar, no sentir…
-Bella, crees que estas embarazada?
-Maldición Phury! Cierra la puta boca!- le grito a la nieve,
al aire, a la nada… Bueno, a la nada no. Junto a mi, veo un par de pesadas
botas negras. Levanto la mirada y mis ojos se encuentran con los de gorila #2 que
me mira sin que su rostro muestre el mas leve atisbo de sobresalto o emoción.
-Hembra, regresa al auto. Llamaré a tu hermano para…
Eso me pone en movimiento, me sacude la histeria. Sehclusión
resuena en mi mente en enormes letras rojas palpitantes.
-Nada de llamar a Rehvenge, me oíste?! Si lo haces, juro que
me desmaterializo y ya veremos como le explicas el haberme perdido en medio de
una jodida carretera en medio de la puta nada!- Le digo casi gritando –Ahora
haz algo útil y tráeme una botella de agua-
Gorila #2 me devuelve la mirada, inexpresivo. Joder! Es que
nada altera a estos machos?! Quiero gritarle, pegarle, patearlo… algo.Algo que
lo saque de su maldita impasividad. Pero sin decir palabra, dá media vuelta y
se dirige al vehículo.
-Al auto. Ahora.- me gruñe.
Me contengo de gritarle todos los insultos que me cruzan la
mente y derrotada, lo sigo.
Unos minutos más tarde, ya rehidratada y más estable sobre
mis pies, entro al auto azotando la puerta con mas fuerza de la necesaria. Mi
último gesto de rebelión. Me siento y me acomodo para unas horas más de viaje.
Zsadist
Llegando a la sala de entrenamiento levanto la camisa
sacándola de mi cuerpo y arrojándola al suelo, paso la Mirada sobre todas las
maquinas dormidas a la espera de ser utilizadas como una buena vía de escape.
Camino hacia la cinta de correr, bandeo los brazos a los lados y al centro
despertando los músculos de mi cuerpo llamándolos para la acción. Programo el
tiempo, subo sobre la cinta y el caminar lento inicia, a medida que pasan los
segundos la intensidad aumenta, ahora mis pies vuelan sobre la correa negra,
fijo la mirada al frente pensando, si es la decisión correcta, un dolor
aprisiona el centro de mi pecho, tal como si una daga hubiera sido enterrada
hasta el hueso. El sudor empieza a brotar en mi frente, cuello y torso, ahora
las gotas resbalan libres. No puedo evitar sentir el vacío, un hoyo oscuro me
da la bienvenida, cierro los ojos para despejar mi mente, fracasando
irremediablemente. 40 minutos después y con la mirada puesta en mi próximo
objetivo de entrenamiento recojo la toalla sobre la silla, respirando para
acompasar mis latidos de nuevo destapo una botella de agua y me hidrato,
mientras bebo y el líquido frio se desliza por mi garganta mis pensamientos son
invadidos por un hermoso rostro, ojos azules tan claros como los mares más
puros, allí donde se funden en el horizonte con el azul del cielo, cabello tan
negro como el manto de la noche cuando cobija bajo sus estrellas a los amantes,
piel suave y delicada, como el terciopelo más fino, labios rojos, como las
manzanas que crecen solo en los arboles del paraíso.
- Bella…
Con la frustración a flor de piel y escuchando el grito de
mi alma clamando su cuerpo, sus manos, sus labios…seco el sudor de mi cuerpo y
avanzo. Varias horas después con el cuerpo totalmente tenso, los músculos
exigidos al máximo siento tras mi espalda una presencia, giro la cabeza viendo
a Phury parado bajo el marco de la puerta, mi respiración es agitada, mi cuerpo
aletargado por el exceso de entrenamiento vibra semiadormilado.
- Ha
pasado algo? *pregunto entre jadeos limpiando con el brazo el sudor que trata
de entrar en mis ojos*
- Debes
parar hermano, o tu cuerpo reventara si los sigues forzando de esa manera.
Abandono las pesas dejándolas caer estrepitosamente, camino
de un lado al otro haciendo movimientos para despejar la tensión de los
músculos, llego a la silla tomo la toalla y bebo de nuevo la décima? Veinteava?
Botella de agua, al sentir mi cuerpo avanzar hacia la calma me siento apoyando
los codos sobre las rodillas y con las ultimas respiraciones agitadas susurro
su nombre….
- Bella…

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