Amante Nocturno
Capítulo 1
Vishous
// Antiguo País / Caldwell
Introducción
— Caminante Nocturno — Parte 1
CALDWELL ÉPOCA ACTUAL
El macho se inclinó hacia atrás en el enorme sillón de piel,
en una de sus manos sostenía una copa de Gosse y en la otra un reluciente y
hermoso collar de oro blanco, que observaba con cierta nostalgia al leer el
nombre grabado en él • ADHARA • su mente lo remonto a esa época donde alguien
creyó en él y había intentado hacer de él un macho digno hasta que su destino
lo había alcanzado de nuevo y lo había convertido en un ser sin alma.
|| Antiguo País; poco más de dos siglos atrás.
Tras abandonar el campamento Vishous había deambulando solo
durante años ya qué hembras y machos rehuyen de él por igual; la fama del
Bloodlether su Padre, era bastante conocida entre su raza y las marcas en su
rostro dejaban clara la repulsión de su progenitor hacia él pero sobre todo la
advertencia implícita para todo aquel que osara ayudarlo, algunas noches había
llegado a alimentarse de humanos que no lograban saciarlo pero el instinto de
supervivencia llegaba a ser más fuerte que el orgullo o la valía, con el tiempo
conoció hembras de su raza que con el dinero suficiente le permitían beber de
ellas, las putas no le aportaban nada pero le habían creado la adicción por un
sexo enfermizo que lo arrastraba más y mas de una forma desquiciante, pronto se
convirtió en un depredador que buscaba sólo su propio placer a costa de
cualquier cosa, no le importaba si les hacía daño, ni repasaba en el dolor que
les ocasionaba, siempre que se saciará de ellas.
Complacerse de hembras y ser lo que ahora llamarían un
asesino a sueldo yendo de un lado a otro había sido el resumen de su vida en
las últimas dos décadas, hasta aquella noche donde su orden fue matar a un
macho muy importante de Glymera, Vishous odiaba tanto a esos petulantes que
deshacerse de él, era algo que habría echo sin obtener una sola moneda pero ya
que el pago era excesivamente bueno iba a ofrecer un bono extra e iba a tomarse
su tiempo con aquel macho, la oportunidad se presentó esa noche al finalizar
una pomposa cena que se había dado para el consejo de Princeps.
Vishous había estado apostado detrás una arboleda aguardando
por el macho, saliendo del espeso follaje que lo ocultaba cuando los cascos de
los caballos que tiraban del carruaje resonaron sobre la tierra, la enorme
sombra que surgió a lo lejos colocándose en medio del camino hizo que el cochero
frenará el galope de los caballos, Vishous dejo que su maldición se hiciera
presente cuando descubrió su mano y esta se ilumino dejando ver su semblante
diabólico acompañado de una sonrisa letal, el horror ante el presagio de lo que
venía hizo que el macho obligará a los corceles a correr a todo Galope.
Anthón sintió que el coche frenaba pero segundos después los
caballos estaban tirando del carruaje corriendo desbocados escucho los gritos
de Frederick apresurando a los animales, el movimiento mando al macho al
respaldo del asiento con brusquedad y este sonrió con sorna, incorporándose
asomo la cabeza por la ventanilla sus ojos se mantuvieron fijos en el macho
enorme apostado en medio del camino sin inmutarse por la velocidad de los
caballos o por su presencia, todo paso muy rápido... escuchó un grito de agonía
que duró muy poco, los caballos perdieron el control cuando dejaron de guiarlos
y el coche comenzó a girar hasta impactarse sobre los árboles destrozando gran
parte de el, el cuerpo del macho recibió cada golpe sintiendo algunas astillas
y trozos de madera clavarse en su carne, como si le dieran unos segundos de
ventaja; Anthón escucho el sonido de pesadas botas avanzar lentamente la sangre
sobre su rostro limitaba un poco su visión pero pudo ver como aquella sombra
oscura se agachaba dándole un poco de consuelo a sus animales, sus patas
estaban quebradas y él sabia bien que ninguno sobreviviría, la mano de macho se
ilumino y la colocó sobre el primer animal resumiendolo a cenizas después de
acariciarlo, Anthón se arrastró fuera del coche y se sentó con algo de
dificultad, presionaba su pecho para mitigar el dolor y detener la sangre que
estaba perdiendo, el sitio volvió a iluminarse una segunda, tercera y cuarta
vez y supo que sus preciados animales se habían ido, lo que se decía de su
ejecutor era cierto hasta la última palabra, pero entendió que no se había
equivocado y había mucho más en él que solo aquello que se decía, la
respiración del macho era agitada por las heridas pero su temple se mantuvo
intacto cuando vio el rostro de su asesino, lo llamaban "El Caminante
Nocturno" por qué siempre estaba moviéndose de un lado a otro bajo el
resguardo que le daba la oscuridad dejando muchas muertes a su paso muy pocos sabían
de ello pero la fama lo predecía y no solo por su linaje, ahora era como
contemplar de cara a la Muerte misma, aun así el macho no mostró temor ni
tampoco respeto, alguna vez él mismo había sido como él, pero ahora con muchos
más años había adquirido algo de sabiduría — Debo decirte que no estoy
sorprendido de que llegaras, había estado esperando por ti desde hace mucho
Vishous.
Sus ojos...de un azul intenso tenían una mirada en calma
dejaban entrever mucho más que solo la ausencia de miedo, eso fue lo que por primera
vez hizo titubear a Vishous él siempre había sabido respetar la valía en un
macho, después habían sido sus palabras... que lo llamara por su nombre lo
había frenado por completo, ni siquiera recordaba la última vez que alguien lo
había llamado así — ¿Quien eres? — ladró con frialdad tratando de ocultar su
sorpresa.
Una mueca curvo los labios de Anthón y lo observo fijamente
repasándolo — Sólo alguien lo suficientemente estúpido para contratar tus
servicios ordenándote matarme, o acaso crees que la información de esa cena y
estar aquí sin una guardia ha sido por qué si, conociendo la fama que te
precede muchacho? — Dada su condición Anthón en este momento tenía toda la
pinta de ser una presa fácil desde la mirada de su acompañante, pero cuando
conoces la crueldad entiendes que la inteligencia se vuelve una mejor arma que
la fuerza, su voz resonó pausada pero autoritaria como el sibarita que era —
Mil monedas de Oro es excesivo incluso para un Princeps sin embargo ese fue el
trato, lo único que debes tener claro es que soy alguien a quien necesitas
muchacho y tú alguien que yo necesito para redimirme, puede que mi egoísmo haya
sido lo que te trajo a mi, pero con ello te doy la posibilidad de ser alguien
digno Caminante Nocturno, tu vida no es mejor de lo que era antes aún llevas la
muerte en tus manos y tu sed se ha vuelto insaciable por qué la inmadurez de tu
juventud te nubla la objetividad y te ha vuelto visceral, aun no eres capaz de
comprender que la fuerza y el poder son como una daga de doble filo y solo
puede sostenerla alguien digno de ello
El macho observó la reacción del joven ante él tal vez ni
siquiera sabía cómo llamaban a su sombra y era su sombra por que él tenía la
seguridad de que dentro de ese chico aún existía bondad, sus animales la habían
recibido cuando el chico comprendió que no sobrevivirían, el cochero merecía
morir también se había encargado de que eso llegará a los oídos de su asesino,
liberando con ello a una hembra y dos niños de un tirano de quién al menos
ahora tendrían el recuerdo de que había muerto con algo de valentía y con el
tiempo podrían salir adelante dejando atrás tanto sufrimiento, la muerte era
algo que ese macho merecía, la forma en que había abandonado este mundo
"protegiendo" a su Sire había sido un regalo a su familia que no
cargaría con ninguna culpa, al igual que esos pequeños Vishous también merecía
la oportunidad de ser rescatado, para Anthón cualquier exceso sin pararse a
pensaren las consecuencias acababa destruyendo a alguien y destruyendo todo lo
que tenía un significado y para este chico aún no era tarde.
Vishous frunció el ceño y su mirada blanquecina se ensanchó
mirándolo fijamente y escuchándolo, cuando niño él había rezado tanto por qué
algún día su Mahmen aquella hembra que muchas veces imagino amándolo y
protegiéndolo bajo su regazo lo rescatara de la podredumbre donde creció pero
sus súplicas jamás fueron escuchadas por aquella Deidad que llamaban la
"Madre de la Raza" aún cuando él lo había echo con el anhelo más
grande de su corazón, ese que te brinda la inocencia que solo conoces en la
infancia...su Mahmen ni nadie había llegado y de a poco él había perdido su fe
y toda esperanza, ahora le parecía algo innecesario; sin embargo las palabras y
la mirada de aquel desconocido estaban cargadas de verdad y también de una
sabiduría admirable que lograron que su aun joven mente se llenara de
interrogantes pero una estaba por encima de todas revestida con algo de
esperanza...
¿Aún podría existir una posibilidad para él?

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