sábado, 1 de diciembre de 2018



Amante en Calma
Capitulo 19


Karehn Red’S

Una montaña, tal vez una colina alta rodeada de árboles marchitos. Maleza y tierra cubre sus caminos de arriba-abajo. Una bruma de aire caliente y sofocante asciende entre los árboles envolviendo el entorno.
A mis pies bajo la montaña, miles de cuerpos desgarrados, sangrantes luchan por subir, entierran sus manos en la tierra tratando de escapar de los demonios qué hay tras sus espaldas. Sus rostros están desfigurados por el terror, con marcas de zarpas y dientes de aquellos quienes reclaman sus almas.
Gritos desesperados de ayuda y súplicas a un Señor que hoy no está presente.
De repente las llamas aparecen de la nada y lo consumen todo, los árboles arden, su madera podrida se deshace formando una nube de ceniza.
El llanto de las almas en pena siendo consumidas por esas llamas son espantosos. Los demonios que esperan tras ellos sonríen satisfechos, se acercan alzando los brazos para tomar los cuerpos de los débiles que se sueltan y caen al vacío.
Retrocedo unos pasos, mi cuerpo acalorado y sudando tiembla de terror al ver la tétrica escena frente a mí.

-No quiero terminar así...

Doy vueltas alrededor buscando una salida a esta pesadilla, la tierra bajo mis pies se calienta quemando mi piel, corro por un camino que aún no ha sido alcanzado por las llamas. A media corrida siento las plantas de mis pies arder, miro hacia atrás y veo mis huellas dejar manchas de sangre camino abajo. Cierro mis ojos y evitó pensar en el dolor que siente mi cuerpo.

-         ¿A dónde vas...dulce?

Me detengo en seco, miro a todos lados aterrada de creer reconocer esa voz.
El dolor se extiende hasta mis rodillas, una mirada sobre mi cuerpo basta para desgarrar un grito de crudo pánico, terror cómo nunca antes había sentido...o tal vez si...
Mis pies, tobillos, piernas y rodillas están siendo devoradas por las llamas, trato de mentalizar que todo es un sueño, cierro mis ojos fuertemente, ahora bañados en lágrimas y solo puedo verme caer, rodando convertida en una bola de fuego y al llegar abajo, desaparecer como esos árboles. Pero mi cuerpo no cae...abro los ojos y miro sobre mi hombro, un demonio me sostiene del brazo, su cuerpo es como petróleo crudo, se escurre, se reagrupa y vuelve a escurrir. Sus ojos dos puntos rojos, como dos llamas humeantes. Su sonrisa burlona, cruel y fría, muestra unos dientes en mal estado, podridos. El olor a azufre en el aire llega a mi nariz y revuelve mi estómago.
Con palabras entrecortadas por el pánico logro susurrar...

-Suéltame...

El demonio sonríe con maldad y deja libre mi brazo, me siento caer al vacío montaña abajo, levanto la mirada al cielo aceptando mi destino, el que hoy no despertare, pero no es el cielo lo que veo, el demonio está sobre mí, cayendo conmigo. Abraza mi cuerpo y mi último recuerdo antes de despertar son sus mandíbulas abriéndose para morder mi piel como la hacía cuando no era un demonio...como lo hacía cuando aún estaba vivo...
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Escucho una voz a lo lejos, manos enormes y fueres sujetan mis brazos tratando de calmar los movimientos de mi cuerpo, entierro las uñas profundamente en su piel tratando de liberarme. Mi cuerpo es zarandeado suavemente y esa voz ahora suena un poco más cerca...
-Cálmate, Joder! Despierta Karehn!, Despierta!!!


Zypher , El BASTARDO

Sus ojos habían estado abiertos... todo el día. Un doggen había estado tras la puerta pero él se había negado a abrir.

<Debe comer> le habían dicho. Pero en un tono oscuro y bajo había dicho <No> y fue todo. No había que implicar nada, él estaba con su hembra... no es que fuese suya, aún.

Su alma se había deleitado en esos ojos grandes, esos labios rojizos y finos. Su nariz que se movía  en sus sueños.

La miro detallando sus gestos, la manera de fruncir las cejas, la forma en que su pequeña lengua pasaba por sus labios de vez en cuando. Esa pequeña marca en su ceja... joder no podía creer el daño que esa pequeña hembra había sufrido.

Todo eso lo hacía concentrarse en ella y no en su polla. Esa puta gritaba desde abajo, pidiendo atención, suplicando por ella, el rugido en el pecho cada vez que ella se acomodaba en sus brazos y lo apretaba más con sus delicadas manos.

Su aroma... su bendito aroma tropical. Y esa vena palpitando en su cuello lo había hecho tragar un par de veces.... varias cientos.

Estaba seguro que fue cuando casi a media tarde que la pequeña hembra comenzó a removerse mal. Sus ojos apretaban y sus manos lo jalaron, sus piernas empezaron a moverse como si corriera y el sudor bajó por su frente.

— ¡Karehn... Karehn.... joder cálmate....! — dijo suave, moviéndola un poco, pero ella no despertaba. Sus uñas se clavaron en su piel, Zypher gruño pero no la soltó — cálmate. Joder!!! Despierta Karehn!!!

Ella abrió los ojos, estaba aferrada a él tan fuerte. Tomó su rostro y la hizo mirarlo, la puso a la altura de su rostro para que ella viera sus ojos.

— Pequeña hembra... Estás a salvo. Te tengo, ya nada te tocará. Tranquila... eso hermosa respira conmigo...



Karehn Red’s

Respirar. Suena fácil, inhalas el oxígeno vital para que tu corazón lata y tú cuerpo funcione, después exhalas ese oxígeno ahora convertido en dióxido de carbono, si, bastante sencillo. Pero, cuando tu único pariente de sangre, aquel que destrozó tu vida llevándose contigo tu inocencia regresa del mundo de los muertos convertido en un demonio que asecha tu espíritu y tuerce tu salud mental, esa acción de inhalar y exhalar para respirar tranquilamente no es posible.
Salgo de mi breve letargo y frente a mi esos ojos exóticos me miran con preocupación.
-Zypher?
Susurro aún con mi respiración entrecortada. El guerrero dibuja una sonrisa pícara y seductora en su rostro, sus ojos adquieren un brillo cálido...tal vez caliente y sexy.
Parpadeo rápidamente siendo consiente de mi entorno, una habitación médica, sobre la camilla Zypher recuesta su espalda contra la pared, y sobre su regazo sostiene mi cuerpo, mis manos envuelven su cuello en un agarre fuerte, levanto la mirada y jadeo al sentir sus manos bajar por mi espalda hasta mi cintura, un ronroneo vibra en su pecho haciendo temblar mi cuerpo. Hipnotizada por esa mirada verde/amarella acerco mi rostro un poco más, su aroma oscuro, rústico y ardiente llega a mi nariz e inunda mis sentidos, trago fuerte al sentir el sabor de un buen Ron bajar por mi garganta...No un Ron, No...algo más oscuro destilado a través de cientos de años, algo más poderoso, una bebida única con tantos grados de alcohol que quema tu garganta en el primer trago, así es su aroma, el aroma de un exquisito Coñac...
Con la mirada entrecerrada y embelesada por su presencia me acerco hasta tenerlo a solo unos centímetros de mi rostro, puedo sentir el aire cálido abandonar su boca y rozar mi piel, el agarre sobre mi cintura se tensa acercándome con un leve movimiento hasta quedar pecho a pecho, con un gruñido ladea un poco su cabeza y acerca poco a poco sus labios a los míos...


Zypher , El Bastardo

«Jodido cabron.... de mierda... para esto... detén esto....»

Esos ojos... esos ojos caramelos lo miran delirantes. Fijos en algo frente a él, y no pueda evitarlo, le sonríe de vuelta... deseando que esa mirada no cambie como la última vez.

Ese miedo.... no, jamás queria provocarlo otra vez. Su mirada se agudiza y cierra los ojos.

Su cuerpo temblaba.... Jodida Virgen, ese cuerpo pequeño temblaba en sus brazos. Y ella era tan delicada... una flor de loto a la deriva.

Tragó duro cuando ella se acercó, y entonces su cuerpo respondió como lo hacía cuando una hembra lo deseaba, la apretó a su cuerpo y este ronronea... quiere besarla, no solo eso.... quiere lamer sus labios, quitarle la bata y lamer todo lo que hay debajo. Abrir sus piernas y hacerle montar las olas del orgasmo cientos de veces antes que su miembro entre en ella y haga lo que mejor sabe hacer...

— Necesitas alimentarte — dijo con voz ronca.... respirando su aroma tropical, no podía besarla, aunque estaba tan malditamente cerca, solo necesitaba dos centímetros más.

Pero ella no era una puta pagada, ella no era una hembra cualquiera. Ella le hacía desear ser un caballero, así que su polla no estaba invitada a este momento de sutil delirio de la pequeña hembra.

— Karehn — repitió como si su nombre fuera un mantra purificador — Debes alimentarte. Te traeré de comer...

Quiso moverse pero su polla estaba haciendo el saludo a Hitler bajo sus pantalones y joder...no era el momento. Ella se aferró un poco más pero Zypher la miró a los ojos y volvió a sonreír.

— Ya estás a salvo. Voy a cuidarte hembra. Incluso de mí... — sus ojos se fijaron en esos labios y mierda quería besarla... — Solo dime qué quieres.... dímelo y lo tendrás.


Karehn Red’s

¿Qué quiero?
Quiero sentir más de esta paz, esta calma que me rodea cuando su mirada responde a la mía, esta sensación de tranquilidad y confort cuando sus manos tocan mi cuerpo, esta calidez que recorre mis sentidos cuando su presencia me envuelve sin dejarme escapar, con él cerca, no hay pasado, no hay recuerdos, no hay heridas, no hay maldad, con él aquí, frente a mí no hay Demonios, solo hay esperanza...
-¡Bésame, eso quiero. Bésame, abrázame y no me sueltes nunca!. ¿Lo harás?


Zypher , El Bastardo

La sorpresa lo hizo golpear la cabeza con el muro, pero no hizo nada salvo mirarla.

«Es la conmoción... no lo dice en serio»

Pero la verdad era que él podía percibir que no mentía, ella lo deseaba.

— Quiero — dijo en un susurro — quiero hacer más que solo besarte...

Sabiendo que su palabra no era nada ante ella, le juró que no la solitaria jamás.

— Estas en mis brazos ahora —'dijo serio — Pero... si te beso no seré capaz de detenerme.

Sin permitirle contestar, Zypher se acercó a ella y le plantó un duro beso en los labios. Tomó su nuca y su boca se abrió como hambriento, sus colmillos apenas aparecieron pero rozaron esos labios delicados. Y lo hizo, la besó profundo, lento. Sus manos viajaron entre su cintura y la tomaron más cerca, mientras sus bocas se encontraban saboreando el momento.

Se separó con la respiración agitada y la miró por un segundo, antes de arrastrarla a la cama para besarla de nuevo, con su cuerpo sobre ella. Su lengua lamió sus labios y luego entro en ella.

El rostro de Karehn seguía extasiado cuando él la miró una segunda vez y su mano tocó su mejilla.

— No puedo ir más lejos... mereces... algo mejor.... mereces descansar.


Karehn  Red’s

-¿Descansar?
Susurro entre jadeos, levanto la mano acariciando su mejilla, bajo para rozar el contorno de sus labios con mis dedos, mi cuerpo tiembla pero no es de miedo, el peso de su cuerpo sobre el mío se siente Perfecto.
-Zypher me siento segura contigo. ¿Debería estar asustada? ¿O al menos haber intentado patearte, pero aquí, así te sientes perfecto...por qué?

Pregunto con la mirada fija en sus labios, se mueve como un depredador al asecho sobre mí, hunde su rostro en mi cuello lamiendo sobre mi vena, jadeo empuñando su cabello y ladeando mi cabeza.
-Zypher....
¿Que siento ahora?, debería ser miedo, pánico, terror. Los recuerdos deberían arrasar con mi cordura, gritar y retroceder. Intentar alejarme, correr lo más lejos posible, pedir ayuda o llorar. Pero es todo lo contrario, Justo aquí y ahora me siento completa, viva y feliz. Busco su rostro hasta hallar su mirada y sonrió, recordando la primera vez que lo hice, en ese oscuro callejón, detrás de ese apestoso contenedor. Ese día extraño donde todo empezó, ese día cuando el lucho por salvar mi vida. Suspiro ante el recuerdo y junto sus labios con los míos para besarlo dulcemente...


Zypher , El Bastardo

Él estaba condenado.

Él la deseaba... la deseaba ahora, duro... fuerte y salvaje. Deseaba entrar en ella y correrse tan fuerte que la hiciera gritar. Deseaba hacerla suya... morder su cuello y beber de ella, entonces su pequeña hembra podría morderlo y beber de él.

— Soy... soy un Bastardo... — dijo mirándola con fiereza, luego de ese tierno beso... su alma se había partido — Deberías temerme... no soy mejor que el macho que maté...

Cerró sus ojos con fuerza y se alejó de ella. Levantándose de la camilla la dejó estirada en ella y fue a la puerta.

— Soy un Bastardo Karehn. No soy un Guerrero, no soy un macho de la Hermandad... y no te merezco... yo...

Sin poder terminar la frase salió en busca de la Doc. Jane. La encontró en el pasillo y sin mirarla le dijo.

— Revisa sus heridas... cúrala.... ella lo merece... ella merece... a alguien mejor.


Karehn Red’s

Mis ojos se empeñan por las lágrimas. ¿Qué acaba de pasar? Me aferro a las sábanas ásperas que medio cubren mi cuerpo y las jalo hacia arriba tapándome.
-Idiota, no me importa si eres un hermano, un guerrero o un civil, me importa que eres tú...Zypher...
Cierro los ojos y respiro profundo tratando de mitigar las ganas que tengo de llorar, unos suaves pasos me indican que alguien entro en la habitación, me quedo allí con la cabeza baja, no quiero ver a nadie ahora y menos así.
-Karehn, voy a revisarte de nuevo, pincharé tu vena para pasarte fluidos. Solo tomará un momento, después deberás comer y descansar. ¿Está bien? Dime. ¿cómo te sientes?
Doc. Jane se acerca tomando mis signos vitales y fijando el catéter en mi vena.
-Creo que demasiado cansada, gracias Doc. Por todos sus cuidados.
-Estarás bien, solo...cuesta acostumbrarte, pero lo bueno. Al final lo lograrás te lo aseguro.
Con una sonrisa y un guiño de ojo la Doc. Se retira sentándose tras el pequeño escritorio, abre una laptop y sus dedos vuelan sobre el teclado.
Suspiro pensando en todo lo que Zypher me dijo...
-¿Bastardo? No entiendo a qué se refiere, Doc. Por qué se llama así mismo un bastardo.
Jane, detiene sus apuntes, levanta la mirada y sonríe cálidamente, pero antes de contestar la puerta se abre de nuevo y Zypher entra llevando una bandeja de comida en sus manos, nos mira de una a la otra y frunce su ceño.
-Tal vez Zypher te pueda dar la respuesta. Me retiro ahora para que puedan hablar. Zypher recuerda que debe descansar, que la plática no sea muy larga.
Con esas palabras Doc. Jane de retira dejándonos de nuevo a solas.


Zypher , El Bastardo

Se había encontrado con la voz de un Hermano cuando iba por el pasillo.

«Aun cuando sé la clase de macho que fui, me hiciste mejor... me transformaste»

La voz profunda de Zsadist no era lo que esperas escuchar mientras caminas como un idiota. Él quería alejarse de la hembra, para que sus ansias de hacerla suya no lo consumieran.

Pero esa simple frase, eso le hizo devolverse.

Pasó por la cocina corriendo. Fritz lo miró con el rostro totalmente contorsionado cuando llegó a él.

— ¿Desea algo, Si.... Zypher? — el viejo Doggen ya había pasado demasiadas veces por la letanía del «No soy un Sire»

— Aye... comida. Para Karehn. Ella necesita lo mejor... de lo mejor. Quiero elegir.

— Por favor, permítame guiarlo.

Zypher espero a que el doggen presentara una variedad de comidas y postres. Él no sabía nada, así que siguiendo su instinto de macho... aye... Él solo quería lo mejor.

Medianamente satisfecho pero listo, dio una palmada al doggen y partió a la clínica otra vez.

Cuando se decidió entrar ella lo miraba con los ojos muy abiertos.

— ¿Qué debería responderte? — preguntó con la voz ronca — Pídeme... y te diré lo que sea.

Cuando Jane se fue, Zypher se sentó en la silla. Lejos de ella mientras la veía comer, lejos para no lanzarse sobre ella.

— Perdón... por irme...


Karehn Red’s

 -No te preocupes, la Doc. Ocupo muy bien su tiempo pinchándome de nuevo.
Tomo la charola mirando cuánta comida la llena, Virgen Escriba esto es alimento como para 10 personas!
Sin querer ofender a Zypher por su hermoso gesto de tráemela tomo los cubiertos y empiezo a cortar trozos pequeños llevándolos a mi boca.
-Esto es delicioso, vaya realmente delicioso.
Sigo comiendo poco a poco, de vez en vez levanto la mirada y la cruzo con él. Sigue ahí sentado con su cuerpo un poco tenso, sus ojos nunca abandonan el movimiento de mis manos y mi boca.
Me aclaro la garganta dejando los cubiertos a un lado del plato y limpiando mi boca lo miro a los ojos.
-¿Por qué te llamas a ti mismo un Bastardo? No lo entiendo, cuando caíste herido en el pasillo el macho oscuro se refirió a ti como un Bastardo también.
Aparto la bandeja dejándola sobre la mesa, giro y junto mis manos sobre mi regazo.
- ¿y Bien, podrías explicarlo?...por favor...quiero saberlo, en realidad quiero saber todo lo que me permitas sobre ti.


Zypher ,El Bastardo

Ella no come lo suficiente... es todo lo que piensa ahora. Y que no está eligiendo las mejores porciones...

Suspiró ante sus preguntas y fue a sentarse junto a ella. Cortó un pedazo de filete, luego otro y otro. Descartando algunos y eligiendo otros. Lo mismo hizo con las verduras y los bollos dulces.

Tomó el tenedor y agarró una porción exquisita y la llevó frente a ella.

— Abre la boca. Mientras masticas... te contaré.

Ella abrió la boca y ese gesto simple lo hizo temblar de pies a cabeza. Puto desgraciado... esa boca había ido a otro lado en su cabeza.

— Era hijo de una pareja de la Glymera. Mahmen era una hembra dulce y alegre, mi Sire en cambio, era un macho orgulloso y sin criterio. Ella murió cuando yo aún era joven. Mi sire se consiguió otra shellan y a mí me desterró luego de la transición.

«Yo era un macho incauto, débil y estúpido. Entonces llegué al Campamento del Bloodletter. Me volví uno de sus guerreros.»

Ella seguía recibiendo los pedazos seleccionados mientras él hablaba y cuando ella levantó la mano porque estaba satisfecha, él gruño en aprobación y puso la bandeja a un lado.

— Ahora somos cinco. Estamos al mando de Xcor. Somos la Banda de Bastardos, asesinos templados en la guerra contra los Lesser’s... en la crueldad, en la violencia. No tengo hogar, no tengo linaje... no te merezco pequeña hembra. ¿Entiendes lo que digo?



Karehn Red’s

Levantó el rostro mirándolo seriamente.
-Esto es lo que entiendo Zypher, eres un macho admirable que ha pasado por demasiadas cosas, fuiste forjado en la lucha con mano dura, eso para mí te hace un guerrero. Aún estás aquí, no importa lo que hayas hecho, o los motivos que te movieron para matar, lo importante es que a pesar del dolor, de la rabia y la soledad seguiste de pie...
Alargó la mano tomando la suya, sus ojos me responden mirándome con intensidad. Junto nuestras manos y entrelazo nuestros dedos.
-Lo importante es que estás aquí, todo lo que viviste te trajo a mi está noche y me siento agradecida con la Virgen Escriba y también feliz...muy feliz...
Con nuestras manos unidas jalo suavemente su cuerpo acercándolo al mío, se resiste un poco cerrando los ojos y gruñendo bajo, al final su mirada exótica me responde empañada de deseo, lujuria y posesión.
-Doc. Jane dijo que debería descansar. ¿Me darás un beso de buenas noches?
Jadeo al ver sus colmillos descender, y como un felino hambriento se lanza contra su presa, me rodea con sus brazos y su boca toma la mía en un beso profundo, apasionado y voraz...



Zypher , El bastardo

Su boca sabía a manjar... dulce, relajante... como los bollos de postre.

Ella era tan pequeña en comparación a mi cuerpo, sus ojazos lo consumían, sus manos lo calentaban a niveles desconocidos.

Su polla estaba lista para ella, pero acomodándosela la hizo perderse de vista.

Estaba con sus brazos rodeándola, llevándola a estar tumbada contra el colchón sobre su espalda. Sus besos se hicieron profundos, acariciando sus labios de terciopelo, el calor de sus mejillas y los suspiros que soltaba su boca estaba volviéndolo loco.

Sus manos bajaron a su cintura, buscando una manera de tocarla, de pronto había olvidado que ella estaba desnuda bajo la bata, pero ahora lo recordaba perfectamente.

Una de sus manos fue a su pecho y sintió cómo estaba duro y listo para ser lamido... su boca comenzó a ir a aquella zona. Bajando por su cuello, lamiendo y chupando la piel de su vena entonces un golpeteo rítmico lo desconcentro.

— ¡Ey Romeo, hora de reunirnos! — dijo ese acento de Boston que reconocía como el Dhestroyer.

El puto deber... él lo único que quería era quedarse con ella.

Separándose Zypher acarició su cabello y su rostro con total adoración.

— Debo ir. Esta noche me toca rotación. Volveré por ti, tenemos toda la eternidad.

Así se alejó de ella y tomó rumbo al despacho del Rey. Antes de salir le dio un último vistazo, y eso lo hizo devolverse y golpearla con un beso posesivo en la boca.

—Volveré por ti — declaro Zypher antes de desaparecer por la puerta.



Karehn Red’s

-Aquí estaré, por favor cuídate.
Lo miro a los ojos perdiéndome en los hermosos colores que brillan para mí.
Se levanta y camina hacia la puerta y sin mirar atrás sale.

Suspiro profundo tocando mis labios, se sienten cálidos, suaves e hinchado por sus besos. Sonrío por la calma y tranquilidad que me invade. Acomodo mi cuerpo de lado, subiendo la sabana hasta mi hombro, recuesto mi cabeza sobre la almohada y cierro los ojos. Mi mente trae a mí una sola imagen antes de caer en el sueño profundo, Zypher, sus manos y sus labios, y la promesa de que volverá.

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