Jo Early
Hace casi tres años
*Me sumerjo en la bañera llena de agua caliente, mi cerebro
toma nota de cada pequeño detalle, cómo el del agua escurriendo por los bordes
a medida que se desplaza por mi entrada, o el sonido que hace al bajar por el
drenaje… o la sensación de las ropas húmedas abrazando mi cuerpo. Mis manos
tiemblan y no logro atinar la causa, no es de frío pues el agua está caliente…
alegría? Miedo? Ansiedad? Quizá una mezcla de todo, quizá nada, lo cierto es
que en estos momentos me siento entumecida. Coloco la navaja sobre las vena de
mi muñeca izquierda, las lágrimas empañan mi visión.*
-Sólo quiero que esto acabe… sólo quiero que la soledad
acabe. - Los recuerdos me invaden.
//Hace tres días cumplí 6 años. Mamá dijo que Margot me
explicará algunas cosas porque ya soy niña grande, no me gusta Margot, siempre
es mala conmigo… además me obliga a comerme todos los guisantes.
- ¡Siéntate! – Apunta con su dedo huesudo a una de las
sillas de la mensa en la cocina. Hago lo que me dice. – Escucha bien lo que te
voy a decir porque no lo voy a repetir. Tus padres no son tus padres, eres
adoptada.
- No sé lo que significa adopttada.
- ¡Petite abrûtie! Te lo acabo de decir, que tus padres no
son tus padres, no de verdad. Ellos firmaron unos papeles para quedarse
contigo, eso es la adopción.
- ¿Y dónde están mis verdaderos padres?
- Yo que voy a saber, seguramente no te querían y por eso te
entregaron a otra pareja. Y ya deja de hacer preguntas tontas tengo cosas que
hacer.
*Salgo corriendo de la cocina, tengo que encontrar a mamá,
llego a su alcoba pero está vacía, recorro la casa entera pero no hay rastro de
ella. Salgo a los jardines y me encuentro a Pedro, al verme llorar desconsolada
me pregunta que me pasa. Me explica con paciencia y cariño que es la adopusión
esa.*//
- Pedro. – Una sonrisa triste se dibuja en mi rostro, la
única persona en esa casa a quien pude llamar amigo, al menos por los
siguientes dos años hasta que murió en un accidente automovilístico de camino a
casa.
*Me niego a dejar que los recuerdos acudan de manera tan
vívida… duele demasiado. Sin embargo no puedo evitar que mi vida pase frente a
mis ojos como una sucesión de eventos sobre los cuales nunca tuve control.
Dos mese después de que me dieran la noticia de que era
adoptada fue el cumpleaños de mi madre. Me esforcé e hice lo mejor que pude
para prepararle el desayuno, pensaba que si era buena compensaría el hecho de
que no era su hija de verdad y entonces me querría cómo a una, y haríamos
juntas todas esas cosas que veía con mis compañeras del colegio. Cuando aparecí
en su habitación dijo que no tenía tiempo, que se le hacía tarde para el
desayuno con sus amigas. Margot profirió una fuerte carcajada cuando regresé a
la cocina con la bandeja intacta, pero lo peor fue su mirada de burla, una
mirada que no ha desaparecido con el pasar de los años y que me confirma que
nunca seré lo suficiente, que he sido desechada dos veces por los seres que se
supone tenían que protegerme… mis padres.
Tenía trece años cuando me mandaron al internado para
señoritas Surval Montreux. Y mi vida se volvió básicamente… buena. Pude
continuar con mis clases de cello y piano, agregué equitación y esgrima como
parte de las obligatorias al aire libre y físicas, hice amigas, si a alguna de
ellas le molestaba que yo fuera adoptada, cosa que para ese momento ya era
parte del dominio público, nunca dijo nada, quizá porque incluso del otro lado
del mundo el apellido de mi padre seguía teniendo peso. La vida por fin parecía
estarme sonriendo, sólo volvía a casa para las fiestas y la mayoría de los
periodos vacacionales, si tenía suerte era invitada a viajar con la familia de
alguna de mis amigas e incluso en una ocasión mis padres me permitieron llevar
a Maya, Susana, Meredith, Joan y Violet a nuestras vacaciones, ese año tocó
visitar Seychelles. Durante 15 días aparte de disfrutar de la compañía de mis
amigas también supe lo que era formar parte de una familia… durante 15 días mis
padres se comportaron de forma amorosa, cuidaron de nosotras, se preocuparon
por mí, escucharon lo que tenía que decir… durante 15 días y sólo por 15 días…*
- Tal vez hubiera sido mejor no saberlo nunca…
*Volví a América justo para entrar a la universidad, para
esos momentos ya estaba tan acostumbrada a estar lejos de casa que de inmediato
me adapté a la vida de los dormitorios y unas semanas después a la vida con mis
hermanas Phi Mu y a al inicio del último año de la carrera era la pareja de un
respetable Delta Phi… tal como se esperaría. Una licenciatura en literatura e
historia americana no habría sido mi primera elección, pero de nuevo, eso era
lo que esperaban mis padres de mí, con esto tendría tema de conversación y
podría ser la esposa perfecta del esposo perfecto. Justo lo que ellos pensaron
cuando se enteraron de que mi nuevo y flamante novio era ni más ni menos que
Robert, Bobby para los amigos, Fitzgerald. Bobby era el hijo menor del
principal socio comercial de papá. Por primera vez vi en sus ojos orgullo,
había hecho algo bien, algo que ellos aprobaban por completo, papá me hablaba
cada dos meses para invitarnos a Bobby y a mí al club, no importaba que tuviese
que enviar el avión de la compañía por nosotros. Mamá me hablaba cada dos
semanas para ponerme al tanto de los últimos chismes sociales, el estatus de
sus eventos de caridad… estaban preparándome para el futuro, moldeándome. Al
fin lo estaba haciendo bien, al fin era la hija que ellos habían deseado, por
fin tenía una familia. Ciertamente continuaba teniendo que cambiar mi comportamiento
durante las vacaciones en la familia, pero al menos ahora me sentía aceptada y
no como alguien que está siendo juzgada en cada movimiento y reprendida por
cualquier pequeño detalle fuera del molde que ellos habían decidido que debía
encajar.
Para ese entonces amaba completamente mi carrera y era de
las primeras de la clase, adelantando materias, el orgullo de mis padres crecía
a cada momento, al menos eso era lo que decían. Mi relación con Bobby era lo
que todo mundo esperaría, la pareja dorada del campus, siempre juntos a
cualquier evento, riendo y disfrutando. Es verdad que Bobby tenía su
temperamento pero aprendí a lidiar con él, era algo así como tratar con un niño
pequeño en medio de una rabieta. Ese año pasó volando, antes de que me diera cuenta
había sido aceptada en Yale para el master en literatura inglesa. Durante la
recepción de la graduación Bobby había lanzado la gran pregunta y a pesar de
las dudas había respondido que sí. Bobby era la opción correcta, lo que mis
padres querían, lo que todo mundo esperaba… y no es que no lo quisiera… era
simplemente que lo nuestro carecía de ese algo que te hace sonreír al escuchar
su voz, esa llama que te consume cuando estás en sus brazos piel con piel…
perdí la cuanta de la cantidad de veces que me pregunté si eso era todo, si era
yo la que estaba rota o sexo es una exageración producto de mentes ociosa que
quieren darle mayor significado a una sensación que es agradable por decir lo
más… pero al final del día Bobby era Bobby, mi amigo y mi tabla de seguridad.
Los meses en Yale pasaron tranquilos, la relación con mí futuro esposo tuvo
momentos de tensión pues no le parecía que estuviera lejos de lado.
Y así llegamos a esta noche. Los Fitzgeral ofrecieron la
fiesta de año nuevo en su mansión, la velada era tan encantadora cómo puede ser
rodeada de los socios comerciales de ambos. Mi madre hablando con las demás
damas de sociedad sobre la recaudación para el museo metropolitano y la
construcción de la nueva unidad pediátrica en el St. Francis. Bobby me hace una
seña para que lo acompañe a los jardines.*
//- ¿Todo bien, bebé?
- Nena, quiero hablar contigo. – Sin esperar respuesta
continua.- He decidido que nuestra boda será esta primavera. Dejarás Yale para
comenzar con los preparativos, la gente ya está hablando demasiado con el
asunto de que estemos separados, lo que ha resultado en un impacto directo en
las acciones de las compañías de nuestras familias. El anuncio del compromiso
ya no es suficiente, tenemos que concretar la unión… Te lo explicaré con palabras
que entiendas.- El tono condescendiente en su voz y sus palabras me crispan los
nervios. – Nuestra boda unirá a las dos familias, nos convertiremos en una
fuerza imparable. Los japoneses dejaran de tener dudas y firmarán el contrato…
Esta mañana lo hablamos los tres y es la mejor opción.
- Un segundo, Bobby, estás hablando de nuestra boda como una
mera transacción comercial y eso no me gusta… ¿Además quien te ha dicho a ti
que yo pienso abandonar Yale para planear la boda? Cierto que es apresurada la
fecha pero puedo hace ambas cosas.
- Nena… para que te estresas haciendo las dos cosas… Después
de la boda dejarás Yale de todas formas… Te vendrás a vivir conmigo.
- ¡¡¡¿DISCULPA?!!! Detente, sólo detente… Estoy dispuesta a
apresurar la boda si eso ayuda a nuestros padres, pero de eso a que abandone el
master hay un mundo de diferencia… podemos establecer un calendario para estar
juntos los fines de semana y…
- ¡¿ESTAS LOCA?! – Tira de mi brazo.- ¿Tú quieres que yo sea
la burla de todo mundo?, ¿Sabes lo que dirán si después de casados vives lejos
de mi lado? Además tu master carece de importancia, es un mero adorno, no es
como si puedas hacer algo con un master en literatura… eso es mera decoración.
– A medida que habla mis ojos se abren con sorpresa y la mandíbula se me
afloja… si fuera una caricatura ahora mismo iría como por el ombligo. – Cuando
estemos casados solo deberás preocuparte por verte linda, entretener a nuestros
invitados e involucrarte en las mismas obras de caridad y fundaciones que tu
madre… no necesitas un master para eso…
- Estas bromeando… dime que estás bromeando y que no acabas
de sugerir que me quieres de esposa trofeo.
- Nena no seas ridícula. No he dicho eso. Lo que digo es que
tengas puestos tus ojos el futuro. Lo normal sería que Kenneth heredara el
control de la compañía por ser el hijo mayor. Pero contigo a mi lado en un
futuro seré yo el que dirija la compañía… las compañías… pero para eso tendrás
que desempeñar tu parte y tu parte es crear conexiones con las otras esposas, a
través de los año me visto el sinnúmero de transacciones que se logran gracias
a la información recabada por mi madre con las amigas… ¿Lo entiendes? Te estoy
pidiendo que seamos parte del mismo equipo tontita.
- Claro que te entiendo y seré parte de tu equipo, pero tú
mismo lo has dicho, faltan mucho años para que estemos en esa posición, tengo
tiempo de terminar el mas…
- ¡Noooo!!! – La presión sobre mi brazo se intensifica.- A
ver si usas ese cerebro del que tanto presumes y entiendes lo que te estoy
diciendo. Para llegar ese futuro tenemos que construirlo desde este momento y
que vivamos separados me hace ver débil. No lograremos nuestros sueños si ambos
no nos comprometemos.
- Tus sueños. – Mi voz apenas un murmullo.
- ¿Qué dijiste?
- Tus sueños. – Repito con voz firme.- Son tus sueños Bobby,
no los míos, tu eres el que quiere convertirse en director de las compañías de
nuestros padres… Ni siquiera me has preguntado, tu… tu… tu simplemente has
planeado todo… mi papel es el de… el de una herramienta, otro escalón que debes
de escalar para lograr tus sueños.
- Deja de decir estupidece. – Su mano se cierra sobre mi
brazo ahora casi con violencia.
- No son estupideces. Y suéltame que me estás haciendo
daño.- Me sacudo de su agarre.- Bobby… escúchame, quiero construir un futuro a
tu lado, quiero que ambos tengamos lo que nos hace felices, pero mi sueño no es
convertirme en una copia de mi madre y pasar mis días en desayunos, fiestas y
eventos de caridad. Quiero un trabajo… dar clases en la universidad… ser
editora en jefe en una gran Editorial… ¿Entiendes lo que digo?... ambos podemos
compaginar nuestros sueño y…
- No.- Su voz es baja y ronca, autoritaria. Su rostro una
máscara de furia. Escupe sus siguientes palabras.- No harás nada de eso… vas a
dejar Yale. Vas a planear la boda y después te vendrás a vivir conmigo.
Seguirás el plan a pie de la letra… he invertido más de un año en esta relación
cómo para que ahora me salgas con idioteces…
- Entiendo…
- Sabia que entrarías en razón, nen…
- No… lo que entiendo es que tu no deseas casarte conmigo…
lo que tú quieres... es, es la gran boda entre ambas empresas. – Incrédula aún
niego con la cabeza.- Lo siento Bobby, pero no puedo… simplemente no… - Retiro
el anillo de compromiso de mi dedo y se lo entrego.- Lo siento…
*Detiene mi retirada de un tirón por la muñeca… su brazo
izquierdo cruzado sobre su pecho, su mano abierta en tensión… esperando,
esperando. En sus ojos un odio y una promesa de violencia apenas contenida y yo
soy su objetivo. La sangre cae hasta mis pies al comprender que esa bestia que
se acaba de asomar en sus ojos siempre ha estado presente, acechando, esperando
el momento de salir y atacar, que si bien ahora mismo la esta conteniendo
llegará el día en que no lo haga. Su rostro cambia ver el miedo en el mío, su
brazo cuelga laxo a su costado y su agarre sobre mi muñeca cesa.*
- Nena, lo siento... me hiciste enfurecer, yo jamás…
*Dejo de escuchar lo que dice. Camino al interior de la casa
y mi padre que ha de haber visto todo me detiene al llegar a la puerta y me
arrastra al estudio.*
- ¿Qué ha pasado?
- Se terminó… se terminó… papá.- Estúpidamente una parte de
mi esperaba el consuelo y el apoyo de esos brazos, esperaba que en estos
momentos en los que sentía que todo mi mundo se caía a pedazos fuera un padre
para mí, que me rodeara en un abrazo y me dijera que todo estaría bien.
Estúpidamente… tan estúpidamente.
- Eres una desgracia.- Dice con los dientes apretados.- Una
maldición para mi familia. Aborrezco el día que decidí que eras digna de ser
adoptada… no vale nada.//
*Un llanto convulso aflora desde lo más profundo de mi alma.
El agua ya fría sale en ondas fuera de la bañera, no puedo controlarlo,
simplemente es demasiado, demasiada tristeza, demasiada soledad… toda una vida
llena de ella, toda una vida sintiéndome desconectada, lejos de todos, un
estorbo, una maldición, indigna de ser amada, mendigando por la más pequeña
muestra de cariño, rogando por ser aceptada. Toda una vida de hacerme pequeña
intentando encajar en un molde que desde siempre fue irreal, demasiado pequeño
para contenerme, demasiado perfecto para que cualquiera pudiera entrar.*
- ¡Eres un maldito cliché…pobre niña rica que a pesar de sus
privilegios llora por los rincones! – Exclamo llena de furia contra mí misma.-
Estas aquí… a punto de cortarte las venas por ellos…. ¿Para qué?... a ellos no
les importas, nunca les has importado… nunca les vas a importar, nunca has
significado nada para ellos ¿y ahora las vas a entregar tu vida?… no te gusta
dónde estás… mueve tu maldito culo que no eres un puto árbol Joanne … no Joanne
es la que ellos crearon la que ellos rechazaron.- Recuerdo una vez más el
rostro de Pedro y su forma cariñosa de acortar mi nombre. Y murmuro mientras
salgo del agua.- Jo… desde ahora sólo Jo.
*Al quitar el tapón de la bañera me percato del color rosa
del agua, sin darme cuenta en mi exabrupto apreté la navaja contra mi palma
causando un corte. Soy una experta arreglando cortes y raspones, de pequeña
creía que ese era motivo de desgracia así que aprendí a hacerlo sin molestar a
nadie. Entro a mi habitación me visto con ropa seca, busco la maleta para el
Gym mas grande y la lleno con unos cuantos jeans, blusas, ropa interior,
artículos de aseo personal y algunos zapatos. Reviso el bolso saco el pasaporte
y los $437 dólares. Del alhajero cojo el brazalete de amistad que me diera
Susana en aquellas vacaciones y un par de piezas que llevan en ellas un gran
valor emocional más no monetario. Giro redondo en tratando de pensar en algo
más que pudiera necesitar, la mirada se detiene en un rincón, en mi siempre
fiel cello.*
- Lo siento pero a donde voy no puedes acompañarme. –
Permito que un par de lágrimas rueden por mi rostro a modo de despedida de mi
viejo amigo y sin volver a mirar atrás cierro la puerta de la que fuera mi
habitación… cierro la puerta de esa vida con la promesa de jamás volver a
ceñirme a los moldes que otros creen para mi, de jamás volver a hacerme más
pequeña de lo que lo que en realidad soy para intentar que otros me quieran, de
jamás volver a conformarme con menos de lo que merezco.

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