jueves, 15 de noviembre de 2018



Amante en Calma
Capítulo 16

Zypher, el Bastardo
14 de octubre a las 11:40
«Viejo País»

Cuando el último aliento de la hembra dejó su cuerpo, lucia tan joven y hermosa como había sido toda su vida. Parecía cosa de voluntad que ella hubiese resistido hasta aquella tarde, pero la enfermedad había sido más fuerte que su voluntad y por eso... el dolor había sido más grande.

El Sire de aquella casa estaba a los pies de la cama, llorando amargamente su pérdida... al menos eso había creído su hijo. Porque desde lejos lo veía lamentarse, mientras las lágrimas surcaban sus jóvenes y grises ojos. Lloraron a su mahmmen todo el luto. La ceremonia del Fade fue llevada a cabo con gran parsimonia y respeto. Y entonces... un mes después... otra hembra estaba tomando el puesto de su mahmmen en la mesa y en la cama de su Sire.

Y él, había sido relegado a un objeto más de esa casa. Apenas y alimentado, solo había sido criado como un semental para emparejamientos consensuados, porque su Sire quería ganar riquezas para los deseos de la flamante nueva Shellan.

Y luego siete años pasaron como un suspiro y la transición lo golpeó como una perra despechada. Para él había sido un milagro, lo habían alimentado y le habían vigilado para que sobreviviera, porque así tenía que ser. El semental tenía que vivir para aprovecharse de él.

Pero cuando volvió en sí y su Sire miró a esos ojos de macho maduro, el alma le abandonó...

— Es ella... ella... a vuelto para atormentarme! — fueron todas las palabras que había dicho.

El espejo reveló aquél asunto como el agua clara: Ojos zafiro... como los de su Mahmmen. El verde amárela y el matiz azul adornaban sus pupilas como luces incandescentes, y su Sire lo odio por ello.

Luego de la transición el Dhundh se había desatado en aquella casa. Porque había resultado que quien lo había alimentado aquella noche no era otra sino la flamante Shellan... y ella se había quedado a observar.

— Phearsom — había susurrado — eres un phearsom...

Desde esa noche su Sire lo había odiado y Zypher había encontrado la forma de castigarlo. Mostrándose a él, mirándolo a los ojos, diciéndole las palabras que su mahmmen repetía cada día, cada noche. Repitiendo acciones deliberadamente para hacérsela recordar.

¿Y todo porqué? Porque la flamante Shellan había abierto la boca aquella noche, mientras lo veía gritar de dolor ante el cambio físico

«Si hubiese sabido la clase de macho que sería el hijo, no me habría hecho la amante del padre... pero estos años valdrán la pena. Con ella muerta, solo tengo que envenenar a mi Hellren y el chico será mío»

Y no había tardado en ir a buscarlo, no había tardado en escabullirse a su habitación en las mañanas. Llorándole sus penas y desgracias.

Es extraño la forma en que aprendes de las personas. Zypher se dio cuenta que si él tenía una necesidad y había una hembra dispuesta para él, si podía joder a su Sire en el proceso... iba a tomar la oportunidad.

Y lo hizo.

Ella vino a él y él le dio lo que ella buscaba.

Hasta que llegó el día en que le daría la estocada final

Como puñal iba a darle la noticia, pero la zorra se había adelantado. Y solo por un segundo de error, ella había dado vuelta la situación.

— Eres un puto, un animal que no merece ser llamado hijo mío — ella se escondió detrás de él sonriendo.

Su Sire mandó a la Guardia de Honor a golpearlo, y casi lo matan. Palos, fierros, cuchillos y luego una voz en su oído.

— Eres un puto... y solo eres eso. Nadie te elegiría siendo la mierda que eres. Así que quédate con la satisfacción de que al menos sabes follar bien.

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