Amante en Calma
Capítulo 16
Zypher,
el Bastardo
14 de octubre a las 11:40
«Viejo
País»
Cuando el último aliento de la hembra
dejó su cuerpo, lucia tan joven y hermosa como había sido toda su vida. Parecía
cosa de voluntad que ella hubiese resistido hasta aquella tarde, pero la
enfermedad había sido más fuerte que su voluntad y por eso... el dolor había
sido más grande.
El Sire de aquella casa estaba a los
pies de la cama, llorando amargamente su pérdida... al menos eso había creído
su hijo. Porque desde lejos lo veía lamentarse, mientras las lágrimas surcaban
sus jóvenes y grises ojos. Lloraron a su mahmmen todo el luto. La ceremonia del
Fade fue llevada a cabo con gran parsimonia y respeto. Y entonces... un mes
después... otra hembra estaba tomando el puesto de su mahmmen en la mesa y en
la cama de su Sire.
Y él, había sido relegado a un objeto
más de esa casa. Apenas y alimentado, solo había sido criado como un semental
para emparejamientos consensuados, porque su Sire quería ganar riquezas para
los deseos de la flamante nueva Shellan.
Y luego siete años pasaron como un
suspiro y la transición lo golpeó como una perra despechada. Para él había sido
un milagro, lo habían alimentado y le habían vigilado para que sobreviviera,
porque así tenía que ser. El semental tenía que vivir para aprovecharse de él.
Pero cuando volvió en sí y su Sire
miró a esos ojos de macho maduro, el alma le abandonó...
— Es ella... ella... a vuelto para atormentarme!
— fueron todas las palabras que había dicho.
El espejo reveló aquél asunto como el
agua clara: Ojos zafiro... como los de su Mahmmen. El verde amárela y el matiz
azul adornaban sus pupilas como luces incandescentes, y su Sire lo odio por ello.
Luego de la transición el Dhundh se
había desatado en aquella casa. Porque había resultado que quien lo había
alimentado aquella noche no era otra sino la flamante Shellan... y ella se
había quedado a observar.
— Phearsom — había susurrado — eres un
phearsom...
Desde esa noche su Sire lo había
odiado y Zypher había encontrado la forma de castigarlo. Mostrándose a él, mirándolo
a los ojos, diciéndole las palabras que su mahmmen repetía cada día, cada
noche. Repitiendo acciones deliberadamente para hacérsela recordar.
¿Y todo porqué? Porque la flamante
Shellan había abierto la boca aquella noche, mientras lo veía gritar de dolor
ante el cambio físico
«Si hubiese sabido la clase de macho
que sería el hijo, no me habría hecho la amante del padre... pero estos años valdrán
la pena. Con ella muerta, solo tengo que envenenar a mi Hellren y el chico será
mío»
Y no había tardado en ir a buscarlo,
no había tardado en escabullirse a su habitación en las mañanas. Llorándole sus
penas y desgracias.
Es extraño la forma en que aprendes de
las personas. Zypher se dio cuenta que si él tenía una necesidad y había una
hembra dispuesta para él, si podía joder a su Sire en el proceso... iba a tomar
la oportunidad.
Y lo hizo.
Ella vino a él y él le dio lo que ella
buscaba.
Hasta que llegó el día en que le daría
la estocada final
Como puñal iba a darle la noticia,
pero la zorra se había adelantado. Y solo por un segundo de error, ella había
dado vuelta la situación.
— Eres un puto, un animal que no
merece ser llamado hijo mío — ella se escondió detrás de él sonriendo.
Su Sire mandó a la Guardia de Honor a
golpearlo, y casi lo matan. Palos, fierros, cuchillos y luego una voz en su
oído.
— Eres un puto... y solo eres eso.
Nadie te elegiría siendo la mierda que eres. Así que quédate con la
satisfacción de que al menos sabes follar bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario