jueves, 4 de octubre de 2018


Syphon Bastardo

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Syphon estaba recargado en la barra del tugurio de cara al gentío, las mujeres iban y venían pavoneándose con sus pequeños atuendos frente a él tratando de llamar su atención, sin embargo ninguna de ellas era su tipo, generalmente cuando compartía una con sus hermanos dejaba que ellos eligieran, pero esta noche, esta noche estaba solo; Baltazhar estaba en rotación, Xcor, Zypher y Syn con sus hembras, lo que lo dejaba con un montón de tiempo libre, la opción lógica para él había sido salir de la mansión de la hermandad y darle atención a lo que le colgaba entre las piernas, menor que dejar que la mierda lo alcanzara, las pesadillas ahora lo perseguían incluso estando despierto.

Vació el vaso decidido a irse, este lugar no tenía lo que buscaba, había ya pagado cuando un par de mujeres lo flanquearon.

— Te vas tan pronto, delicia? La noche joven y todavía podemos encontrar forma de divertirnos.— Dijo la rubia de negras raíces mientras le pegaba las tetas falsas en el antebrazo.

— Si estás aburrido podemos entretenerte, ven a la mesa con nosotras seguro que entre todas podemos poner una sonrisa en tu rostro. – Indicó la morena de bronceado de salón. **Mierda, cómo extraño los viejos tiempos en que las hembras eran de carne y no una suma de productos sintéticos**, pensó.

De manera perezosa Syphon dirigió la mirada hacia donde la morena señalaba, en se rincón alejado y distante del bullicio que había estado escrutando estaba la elegida de la noche, los estándares de belleza habían cambiado con los años, las mujeres de ahora se esforzaban por mantener un peso “ideal” que la dejaba sin carne en los huesos, sin embargo esa mujer con cara de ya quiero irme a casa se ajustaba deliciosamente a lo que estaba buscando para pasar la noche.

De curvas pronunciadas y redondeadas, Nina, se preguntaba porque se había dejado convencer por Alison de acompañarlas, esa noche no estaba en su mejor forma, el trabajo en la clínica veterinaria la tenía agotada y no era su mejor día para salir de ligue, tampoco era que ligara mucho y menos cuando iba acompañada de sus dos amigas con porte de súper modelos. Nina exhalo el aire con frustración cuando las vio acercarse con lo que posiblemente era el hombre más perfecto sobre la tierra. **Genial, la cereza del helado!!! Otro persona más para ignorarme esta noche**. Sin esperarse a las presentaciones Syphon se acerco a la pequeña humana.

— Soy Syphon y tú?

—Ni… nii…Nina. — Tartamudeó la incrédula joven.

—Hermoso nombre Ni.Ni.Nina. — Ronroneo Syphon cerca de su oído usando como pretexto el ruidoso entorno.

No paso mucho para que Nina se olvidara de sus amigas, de sus inhibiciones y prejuicios y decidiera irse con el impresionante espécimen que la había abordado. Decidió llevarlo a su pequeño departamento pensando en que si esta noche era única quería su recuerdo entre esas cuatro paredes. Syphon adoró voluptuoso cuerpo de Nina toda la noche, saboreando su dulce néctar y perdiéndose entre sus suaves y carnosos muslos. La llevó al orgasmo tantas veces y la hizo gritar tan fuerte que al día siguiente sus vecinos murmurarían y especularían sobre el origen del escándalo, sin sospechar jamás de la dulce veterinaria del quinto piso. En el último asalto Syphon rasgo la piel de su oreja y extrajo una pequeña gota de sangre antes de sellar la herida, esto lo hacía únicamente cuando cazaba en solitario, este ritual era para él, la promesa de que jamás olvidaría a la dulce hembra que le otorgó por una noche el regalo de su cuerpo a un bastardo, a un asesino, a un condenado.

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